jueves, 24 de abril de 2014

La crisis del Polideportivo de Pueblo Nuevo.

Con una infinita tristeza escribo estas líneas. Mi segunda casa, el Polideportivo de Pueblo Nuevo, está pasando días negros en lo que a su infraestructura se relaciona; desde lo más simple como la pintura de un tubo hasta lo más complejo como las filtraciones de agua en la edificación son un desastre. Tuve la "suerte" de conversar en persona con Erwin Maldonado quien es encargado en este momento de la coordinación del Ministerio del Deporte en la región, debo confesar que fui con la esperanza de ver mejorar el panorama y salí del Templo como si de un acto fúnebre se tratase.

A simple vista hay problemas como la lona del techo de la tribuna principal, las condiciones de las sillas, los reincidentes problemas del engramado, el óxido en las rejas de acceso a las tribunas populares, las filtraciones de agua en la principal superior, las malas condiciones de los baños, y pare de contar. ¿Internamente? bien, luego de dicha reunión y un recorrido por las instalaciones descubrí las vergonzosas condiciones del nivel de medios, los camerinos con filtraciones, cielo raso destrozado, problemas de iluminación y un problema que trasciende sobre el resto: recursos económicos. 

En mi conversación con Erwin Maldonado, en búsqueda de saber por qué el estadio se hallaba así entendí que el problema trasciende cualquier plano de simpleza. Increíblemente en un país como Venezuela, rico por su oro negro, los recursos son limitados (o nulos diría yo) para las diferentes actividades correctivas y preventivas que necesita una infraestructura como el Templo del fútbol nacional. Pueblo Nuevo es víctima de la centralización que hace imposible la autosuficiencia de la oficina de esta región, pero no todo termina allí, aparte de la nula atención desde Caracas hacia el templo estos mismos genios impiden la búsqueda de recursos a través de la empresa privada y la publicidad que de mucho (en vista de la no asignación de recursos desde allá) serviría económicamente. 

El Deportivo Táchira FC, principal interesado en un estadio de óptimas condiciones, según su contrato (no renovado, dicho por el mismo coordinador) debe cancelar mensualmente 30.000Bsf por el uso del Templo y resulta que hace largo rato no cancela dicho dinero, es decir, tampoco desde allí ingresa dinero a la oficina regional del ministerio del Deporte el cual bien podría ser usado en el mantenimiento del estadio; hablando de mantenimiento, el personal encargado del mantenimiento del Polideportivo cuenta únicamente con CINCO personas en su nómina y sin posibilidad de extenderla "porque desde Caracas no lo permiten".

Otro de los posibles ingresos económicos se vincula directamente con el uso del estacionamiento del estadio, cuenta Maldonado que cuando intentó hacer que los fondos por el uso de este espacio llegaran a la dirección regional del ministerio del Deporte fue "hasta amenazado de muerte". Es verdaderamente triste que ni de esa forma tan simple se puedan recaudar ingresos económicos para que se haga posible atender al estadio.

Ahora yo cuestiono ¿se puede tener un estadio en óptimas condiciones sin el ingreso de dinero para hacer el respectivo mantenimiento? ¿al Ministerio del Deporte y al gobierno nacional no les importa que el Templo del fútbol en Venezuela dé vergüenza? ¿al Deportivo Táchira FC no le interesa que Pueblo Nuevo muestre una buena cara? ¿habrán pensado en el equipo qué pasaría si el estadio termina siendo inhabilitado por sus condiciones? ¿por qué los medios de comunicación del estado Táchira se hacen de la vista gorda en este problema que nos afecta a todos?. En ocasiones, y esta es una de esas, la buena voluntad y las ganas de hacer las cosas bien no son suficientes. Lamento profundamente tener que aceptar que la única solución para que los responsables de la centralización, el Deportivo Táchira FC y demás personas relacionadas en este grave y progresivo problema actúen es que el Polideportivo de Pueblo Nuevo termine siendo el hermano perdido del Pachencho Romero de Maracaibo.