jueves, 15 de noviembre de 2012

Llevar la aurinegra: el peso que pocos entienden.

 Cuando se habla de Táchira, en cualquier zona del país, inmediatamente cambia la voz de quien habla y la actitud de quien escucha pues se entiende que es éste el equipo más popular de Venezuela y por qué no: El más grande. 

Para que el Deportivo Táchira tenga los honores que tiene no simplemente bastó con ganar estrellas, crear cultura futbolera en la región, llenar interminable cantidad de veces Pueblo Nuevo, sino que la entrega de los que se encontraban dentro de la cancha hizo que la camiseta amarillo y negro se respetara en cualquier estadio que pisara. Vale recordar unos cuantos renombrados: Laureano Jaimes, Carlos Maldonado, William Méndez, Andrés Paz, Daniel Francovig... que enamoraron al hincha, lo ponían a corear el "ole", levantaban aplausos en las gloriosas tardes de fútbol en el templo y se clavaron en la memoria de quienes los vieron al punto tal que aún quienes no tuvimos la dicha de apreciarles en el campo, sólo con escuchar los relatos terminamos cortados con la misma tijera y convertidos en los hinchas que quieren jugadores que emulen o al menos hagan respetar lo que estos históricos hicieron en sus días, y es aquí donde toma sentido el título de este artículo, pues hace pocos días el aurinegrismo enlutado por la situación del equipo expresó repetidamente la siguiente frase "Táchira es un grande al que sólo le queda vivir de su historia" ¿Es esto realmente así? Pues parece que sí.


Partiendo del hecho que desde estos inmortales han pasado cantidad de jugadores por las filas aurinegras, pocos han sido los que llegaron a Táchira a defender con la misma euforia y entrega la camiseta atigrada, pocos han sido los que entendieron el peso de lo que defendían, pocos entendieron el peso de jugar en Táchira y por ello se puede decir que sí, Táchira es lo que es por aquellos que forjaron una historia tremenda. Es inexplicable cómo al aurinegro han llegado jugadores que "se las echan al hombro" (me detengo para darle saludos a Delorte, Gamadiel, Zapata, Mágico González, Mauricio Parra actual, Badillo, Clavijo y otros cuantos) sabiendo la tijera con la que se cortó a los hinchas, sabiendo lo exigente que es la tribuna; y es que sin lugar a dudas desde hace rato no hay un jugador que enamore a esta hinchada y mantenga el vínculo por largo tiempo...más aún en las temporadas más recientes, jugadores que llegan a Táchira por los sueldos estratosféricos que permite la directiva, y su puntualidad en el pago de los mismos, pero que en la cancha no alumbran ni con traje de luces, no demuestran su compromiso, no entienden el peso de la camiseta que tienen puesta, vale explicar que no es necesario correr 11km en 90 minutos para demostrar entrega, caso ejemplar Andrea Pirlo en la Juve, que sin correr por toda la cancha expone su compromiso y su entrega con el club bianconero -aún sin ser este el club de sus amores-; otro claro ejemplo son los jugadores del Club Deportivo Lara que sin recibir sus salarios desde hace 11 meses, algunos siendo ídolos en otros clubes, algunos otros sin jugar en el club que aman ahí están, luchando el torneo, dejándolo todo dentro del campo. En este punto es necesario diferenciar entre "jugador ídolo" y "jugador con entrega" pues no basta con que el jugador tenga respeto a la institución, tenga una buena temporada y entienda lo que significa ser de Táchira para llamarlo "ídolo" (mención especial para Ángel Chourio y Sergio Herrera) y es que bajo mi no tan humilde opinión en el aurinegro los ídolos escasearon, y los ídolos con entrega escasearon el doble. Vienen a mi memoria los grandes cortes (no precisamente los de cabello) y la marca férrea de Patón González, los exquisitos tiros libres que ejecutaba Javier Villafraz así como su enorme visión de juego, la extrema entrega que le impedía dar alguna pelota por perdida a Lucas Bovaglio, la necesidad de hacer goles que tenía Sergio Herrera que lo llevaba hasta zonas del medio campo a buscar balones, aquellos segundos tiempos que jugaba Mauricio Parra que enloquecían a la grada (al que lamentablemente se le perdió la brújula del buen sendero), los desdobles que levantaban aplausos en la tribuna hechos por Pérez Greco -en sus buenos días--, Paniguti, Tolisano, Beraza, Bidoglio, Sanhouse, Morán y su muestra de compromiso, así como la capacidad que tuvieron de entender la enorme responsabilidad que significaba estar en Táchira hacen que todos sean recordados con buenos ojos en la parcialidad aurinegra. También recuerdo los años gloria en los que el capitán Gerzon Chacón  ofensivamente era un dolor de cabeza cuando desbordaba en la banda derecha y también era un depredador a la hora de defender la misma, el mismo capitán que tiene más partidos con la aurinegra y el mismo al que considero como el último ídolo con entrega que vistió la camiseta de Táchira. 






Noté ahora mismo, que entre más escribo más razón le doy a los que dijeron que a Táchira no le está quedando otra opción que vivir de la historia. A los actuales jugadores se les olvidó que tienen que dejarlo todo en el campo, ganar así sea con gol de nuca, pero dejarlo todo, demostrar entrega y demostrar la categoría hasta el último segundo del partido. No necesariamente ser ídolos de la afición, sino jugadores que hagan respetar la historia que otros muchos "se jodieron" en escribir. Es muy fácil escribirlo, lo sé, pero es por ello que el título de este artículo es "Llevar la aurinegra: el peso que pocos entienden" y no busco explicar mucho, simplemente busqué recordarle a la hinchada lo glorioso que es el club del que somos hinchas, y si por alguna razón alguno de los actuales jugadores de Táchira llegase a leerla para que entendiera que las masas no hacen ningún esfuerzo por pagar una entrada y verlos en la cancha porque no inspiran absolutamente nada, porque no están representando dignamente la camiseta que llevan y tampoco rememoran lo que estamos acostumbrados a ver en el estadio: JUGADORES QUE AMAN LO QUE HACEN Y LE PONEN TODAS LAS GANAS DENTRO DEL CAMPO. Ojalá dejemos pronto de vivir de la historia y comencemos a fortalecer la que tenemos para que regresemos a la élite de la que nunca debimos salir y contar con la compañía de las familias exigentes -que anhelo regresen pronto- en nuestro Templo. 


Recordar es vivir.







sábado, 3 de noviembre de 2012

Mucho sueldo, pocos huevos.

Sí, "Mucho sueldo pocos huevos" a lo que yo complementaría con un "...poco amor". Suena ridículo, insólito, estúpido y hasta vergonzoso que un equipo como el Deportivo Táchira nutrido de una historia impecable y envidiable, en el presente torneo apertura 2012 (sin contar Apertura y Clausura pasados para no escandalizar aún más los hechos) pase VERGÜENZA en cada feudo que visite Y A VECES HASTA EN PUEBLO NUEVO. Un equipo sin ideas, sin fluidez de fútbol, sin jugadas elaboradas, sin resistencia y -las más importantes- sin garra y amor. 

En la búsqueda de razones el primer gran culpable lleva por nombre: Manolo Contreras. ¿Por qué? Aquí van enumeradas cada una de las causas:

1) Aunque con tiempo, armó un equipo sin laterales con recorrido y experiencia. Los que trajo: no los convoca. 
2) Es el encargado de dirigir en entrenamientos, durante toda la semana, lo que se supone el equipo debe plantear en la cancha el día domingo (y ya sabemos lo que vemos). Esta razón me obliga a recordar dos recientes ejemplos y creer en la posibilidad de que nos esté ocurriendo lo mismo: André Villas-Boas en el Chelsea y Claudio Ranieri en el Inter; a los cuales los 11 dentro del campo no le plasmaban las ideas tal como ellos querían y planeaban durante la semana. ¿Cuál fue la solución? Juzgue usted como terminaron la temporada -con los mismos jugadores que tenían los anteriores- el Chelsea de Roberto Di Matteo y el Inter de Andrea Stramaccioni y allí la encontrará.
3) La mala lectura del partido que le hace cometer errores en los cambios, cambios que prácticamente nunca terminan dando resultados. 
4) La pobre autoridad en la línea del cuerpo técnico, que más allá de que existen Ferguson's y Wenger's con total pasividad, para el fútbol que le hacen los 11 en cancha no es nada meritorio.
5) El agobio que le ha ido generando la presión de ganar, la presión de la tribuna y la presión de la historia...tres cosas puntuales que el tachirense no supo manejar y cada día cavan más profunda su tumba.

Pero definitivamente la culpa no es sólo de Manolo Contreras, no. Existen otros culpables, que para no citar a uno por uno los meto a todos dentro del saco etiquetado con "Jugadores del Deportivo Táchira" a los que precisamente va dedicado el titular de este artículo.

Jugadores con sueldos millonarios, comodidades de residencia, pre-temporada ideal y gran renombre...esos son a los que Manolo Contreras entrena y enseña lo que en su rol de pensador quiere que hagan en la cancha el fin de semana. Pero, ¿qué pasa? sencillo, lo que pasa es que vemos a un equipo sin garra, sin ganas, sin amor y en otros términos "sin huevos". El espectáculo que ofrecen es pobrísimo (nada parecido a sus sueldos) es  una pesadilla ver el fútbol que despliegan, es una pesadilla ver como portan la aurinegra y juegan con anemia, es una pesadilla saber que es Táchira el que está jugando, por la camiseta que usan y no por lo que hacen dentro de la cancha, es una pesadilla que por su falta de compromiso hoy por hoy Táchira sólo sea un grande por su intachable historia como club de fútbol. Lo más lamentable de todo el caso es que de ninguna de las formas se ve reparo y levantamiento de cabeza en los encargados de defender la aurinegra; ¿la presión de los medios? ¡no funciona!, ¿la presión/apoyo de la hinchada? ¡no funciona!, ¿la necesidad humana de progresar? ¡no funciona!, ¿los pagos millonarios y al día? ¡no funcionan!, ¿la presión de la "directiva" presente en San Cristóbal? ¡no funciona! ... definitivamente, nacer de nuevo o que los que realmente tienen peso en el equipo muevan la mata y es de esta forma como abordo al tercer gran y último culpable: la cúpula poderosa de la directiva aurinegra.

Integrada por Edmundo Kabchi, Rufo John, Carlos Sayeg y el gerente general Karim Assafo, TODOS "a más de 200km de Pueblo Nuevo" son quienes tienen mayor peso en las decisiones del Deportivo Táchira; ¿que han sido exitosos a distancia? sí...¿Pero hoy 03/11/2012, qué? cuestiono ¿No sentirán dolor alguno estos señores en ver cómo su inversión se convierte en una pérdida gigante de dinero? Pues pareciera que no, el poco interés, la poca presencia (excluyendo a Rufo por su enfermedad terminal) y sobre todo LA POCA AUTORIDAD han generado infinitas complicaciones en todo el entorno aurinegro evidenciado en los recientes acontecimientos por apoyar "una noble causa", evidenciado en los resultados inmediatos del equipo mayor, evidenciado en los resultados del Deportivo Táchira B, evidenciado en la poca asistencia, evidenciado en el abuso de precios (que gracias a Dios han ido controlado) de los alimentos y bebidas que se venden dentro del estadio, evidenciado en la presencia de revendedores con entradas de cortesía, evidenciado en el excesivo cobro por el uso del estacionamiento y para usted de contar razones que demuestran que a la directiva "se le salió de las manos el Deportivo Táchira y todo lo que éste arraigue" por lo que es hora de amarrarse los pantalones y dejar la dirección de control remoto porque NO dio más resultados positivos. Y es aquí donde el aurinegrismo, de forma respetuosa, debe hacerse sentir ... ¡SEÑORES, AQUÍ NINGUNO DE LOS MENCIONADOS ANTERIORMENTE SE SIENTE COMPROMETIDO CON LA CAUSA AURINEGRA (quizá Rivas merece ser excluido)! Nos están dejando morir a Táchira y nosotros ni ponemos la mascarilla de oxigeno ni obligamos a que se la pongan. 

Con la mayor esperanza de que nos pronunciemos masivamente y Táchira comience a salir adelante, cierro este artículo. 

"Seamos realistas y hagamos lo imposible"
"Si fuéramos capaces de unirnos que hermoso y que cercano sería el futuro"
Ernesto Guevara.